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QUIÉN ERA SÓFOCLES?

EDIPO

Cuenta la leyenda que ante el palacio de Edipo en Tebas, un grupo de ancianos y jóvenes, y al frente el sacerdote de Zeus, yacían en actitud suplicante. En sus manos llebavan ramas de olivo con cintas de lana. Entonces, Edipo salió de palacio, y contempló la multitud en silencio, hasta que alzó la voz y dijo...

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ANTÍGONA

La escena, frente al palacio real de Tebas. Al fondo, la montaña. Cruza la escena Antígona, para entrar en palacio. Al cabo de unos instantes, vuelve a salir, llevando del brazo a su hermana ISMENE, a la que hace bajar las escaleras y aparta de palacio.

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ELECTRA

Existen ésta tragedia llamada Electra de Sófocles y otra Electra de Eurípides cuyos argumentos están basados en el mismo mito.

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ARTÍCULOS

SÓFOCLES Y EURÍPIDES

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Departamento de Filología Clásica. Universidad de Salamanca

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OVIDIO
Clásico Romano autor de Ars Amandi

Sófocles -en griego ,Sophoklés.

El Mármol de Paros nos permite situar el nacimiento de Sófocles hacia el año 497, unos 25 años después del nacimiento de Esquilo. Pertenecía a una de las familias más distinguidas de Atenas -Eurípides nos habla de la educación gimnástica y musical del joven Sófocles. Su vida la transcurre inmersa en su ciudad, participando en la actividad política, ejerciendo de estratego en la guerra de Samos, y administrando los fondos públicos. Su actitud política -carente de partidismos-, se deduce de los pasajes de otros autores como Plutarco. A diferencia de otros hombres de letras coetáneos, residió siempre en Atenas y solo salía de la ciudad cuando para prestar algún servicio público. Su época coincide con la de máximo esplendor Ático a la vez que empiezan a emerger peligros desde dentro y fuera que amenazan la estabilidad y supremacía ateniense. La política imperialista de Atenas genera descontento entre miembros de la Confederación Ática, y fomenta la rivalidad con Esparta por la hegemonía del territorio, hecho que desencadena el enfrentamiento en la guerra del Peloponeso.

La fecha de la muerte de Sófocles -según cita la Vita de Eurípides-, se sitúa en el 405 aC.

Su relación afable con el público ateniense le hace ganar rápidamente una confianza extrema y logra mantener siempre su favor y aprobación. En su juventud recitó personalmente y de sus participaciones en la escena quedaron en el recuerdo de los atenienses su habilidad para tocar la cítara en el papel de Támiris y su danza de la pelota en Nausícaa. Pronto abandonó la actuación, seguramente por las exigencias del arte de actor.

Sobre su participación en la política ateniense como estratego, Sófocles no fue nunca un hombre de armas, no mostró perspicacia ni energía en los asuntos del Estado, sino que más bien actuó como cualquier honrado ateniense del montón. Más importante fue su actividad en la comisión de finanzas del Estado, al ser nombrado como helenotamia (magistrado financiero) y contribuir en las reformas tributarias acontecidas en la Liga marítima del Ática, en el año 443/2a.C.

La lista epigráfica de los triunfadores en las Dionisias registra 18 triunfos de Sófocles. El hecho de que la Suda (Léxico de la Antigüedad que data del siglo X ) mencione 24 y la Vita cite 20 se debe a que la primera incluye los triunfos en las Leneas (Fiestas del Lagar en honor de Dioniso -enero- ). Nunca ocupó el tercer puesto en el Agón.

SU OBRA

Los eruditos alejandrinos atribuían a Sófocles un total de 123 o 130 obras pero en realidad solo son seguros 114 títulos de los cuales solo se conservan 7 dramas, al igual que en Esquilo, más un drama satírico. Poco sabemos de su Triptólemo, una de las obras premiadas por el arconte Cimón en 468a. C. Como innovaciones en la técnica de la tragedia se le atribuyen el aumento del número de miembros del coro, que pasa de 12 a 15, así como la introducción del tercer actor, con lo que aumenta la acción y pierden protagonismo los coros. También se le atribuye la introducción de la escenografía, aunque no sea una información segura; lo que sí es cierto es que abandona la estructura de la trilogía y escribe piezas de contenido independiente, en las cuales los protagonistas individuales se convierten en el tema central.

Las siete obras que se conservan son, cronológicamente: Ayax, Antígona, Traquinias, Edipo Rey, Electra, Filoctetes y Edipo en Colona.

Antígona es la segunda en antigüedad de las conservadas y su representación pudo tener lugar hacia el 442 a.C. Su tema es muy conocido, se remonta al ciclo tebano y narra cómo una vez muertos los hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, en lucha fratricida, su tío y nuevo señor de la ciudad, Creonte, prohibe enterrar el cadáver de Polinices, que había venido contra la patria, y que sea presa de perros y aves. Pero Antígona, una de sus hermanas, se enfrenta al tirano, ya que su hermana Ismene no se atreve, y cuando intenta cubrir el cadáver es apresada por la guardia de Creonte, quien intenta convencerla para que cese en su empeño sin conseguirlo, pues sus posturas son irreconciliables ( aquella defiende las leyes no escritas agrafoi nomoi de los dioses, mientras éste las leyes escritas grafoi nomoi de los hombres ). Creonte condena a Antígona a ser enterrada viva en una tumba de piedra. El hijo de Creonte, Hemón, prometido con Antígona intenta persuadir a su padre pero éste hace prevalecer la ley del Estado haciendo cumplir la sentencia. Cuando Creonte se arrepiente y decide liberar a Antígona es tarde, y ambos amantes han muerto en la tumba, ella ahorcada y él matándose con su espada. La esposa del rey, Eurídice, también se da muerte al enterarse de los acontecimientos. Creonte queda solo y la obra termina con su lamento y la reflexión final del coro recomendando la moderación y el no oponerse a las leyes divinas.

Edipo Rey debió ser representada hacia el 425a.C. y es el núcleo de la creación trágica de Sófocles, siendo irreprochable su estructura dramática. El tema está tomado también del ciclo tebano y se centra en el descubrimiento de la causa de la peste que asola a Tebas y que Edipo, rey de la ciudad, se compromete a descubrir y poner remedio. Toda la obra es el desarrollo del proceso que conduce al descubrimiento de ese enigma que, trágicamente, desvela a Edipo su propio enigma: él es el causante de la peste, pues lleva consigo la terrible mancha del parricidio y el incesto. Al descubrir la verdad, Edipo se precipita dentro de palacio, encuentra a Yocasta, madre y esposa, ahorcada, y se saca los ojos al no poder soportar la visión de lo que ha hecho. Ciego ya, se despide de sus hijas partiendo al destierro y liberando así a Tebas de otros posibles males bajo su mandato. La obra concluye con palabras del coro mostrando el ejemplo de Edipo, que había conseguido la cumbre en el poder y caído en desgracia, para que nadie se considere feliz hasta el último día de su vida.

Se nos muestra aquí la antítesis entre el obrar humano y la voluntad inescrutable de los poderes superiores. Pero en esa oposición es donde el ser humano puede alcanzar su mayor grandeza al oponerse a ese destino ciego ante el que no se rinde. Esta lucha puede llevar al hombre al sufrimiento y a la muerte, pero aquí es donde encuentra precisamente su valor moral. Ante la existencia caben dos actitudes: la del conformista, que se rinde ante las dificultades, y la del héroe, que se rebela y sigue su camino hasta el final.

SU FILOSOFÍA

La afirmación más típica de la ideología sofóclea es: “la felicidad humana consiste en pasar la vida sin haber experimentado el dolor de la desgracia”; así, hay que dar un sentido positivo a los valores sostenidos por los personajes que en la escena no sufren desgracias (Creonte, Tiresias...), y un sentido negativo a los héroes que son objeto de la desgracia trágica (Edipo, Yocasta...). No obstante esta idea va cambiando según los personajes a que se la apliquemos, pues el hombre puede afrontar el poder divino de tres formas : poniéndose en contra (Creonte), defendiéndolo a ultranza (Tiresias) o de negación velada (Edipo).

Sófocles fué un ser pasional, monolítico, intransigente e inflexible ante la existencia, fiel a un deber superior que creó él mismo para superarse. El amor humano le era extraño. Presenta un teatro grandilocuente, cuyos protagonistas suscitan admiración, pero nos hacen difícil la identificación con ellos yendo siempre al límite de sí mismos. En Sófocles sorprende su pesimismo existencial, pues destaca la debilidad de la condición humana, al tiempo que subraya la belleza de la lucha del hombre que se resiste a su destino.

Por otro lado la tragedia sofoclea nos muestra que el poder, y su concepción, debe ser lo suficientemente coherente - es el espíritu de la democracia ateniense - como para que sus decisiones no choquen ni con las leyes no escritas ( las que se tienen por costumbre), ni con el consenso de los ciudadanos, ni con el código oficial de las leyes divinas.

Rasgos del humanismo heroico son: enfrentamiento con el destino, desfallecimiento momentáneo ante la muerte, participación activa en los acontecimientos por trágicos que sean, soledad ante la familia, actuación conforme a la naturaleza.

SU ESTILO

Sófocles introduce el tercer actor en la tragedia y impregna de naturalidad a su narrativa. Amplia el número de coreutas de 12 a 15 y reduce el papel del coro a unas intervenciones fijas uniformes. Su mayor innovación se refiere a la concepción de la tragedia como un todo y no como parte de una trilogía.

La estilística de Sófocles muestra algunos rasgos muy utilizados por el poeta, tales como anáforas y aliteraciones (entre ellas destaca el verso: tufloV ta t wta ton te noun ta t ommat ei) Edipo Rey 371.

Con todo, es en el terreno de las imágenes donde más atractiva aparece la dicción de Sófocles. Así, por ejemplo, la ciudad es como un náufrago que sufre el embate de las olas, la ciudad es como una vieja decrépita que se consume, el Hades es ese hombre ávido de lucro que se enriquece con llantos y gemidos, etc.

Por último decir que el propio Sófocles dice que su estilo sufrió tres etapas en su desarrollo: una primera donde vence el estilo recargado de Esquilo, una segunda en la que se enfrenta a la aspereza y artificiosidad de su propia naturaleza, y la tercera en que consigue la mayor perfección formal ( Edipo).

In fieri.

 


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